CAPITULO 3
Se acercaban las vacaciones , este año habíamos
pensado en algo mas sofisticado a la par
de arriesgado ya que nuestra edad
no estaba a prueba de emociones fuertes
y menos comprobar que ya no eramos
los jovenzuelos del pasado,
aun así arriesgamos el dinero
que juntamos durante un año de trabajo
y nos desplazamos a una tienda especialista
en deportes.
Mi pareja se había obsesionado con ir
de acampada como cuando eres un adolescente
repleto de vitalidad y hormonas sin contar
que ya pasábamos del medio siglo
y tales hormonas estaban faltas de ausencia sin mencionar nuestros cuerpos que atléticos
precisamente no lo eran con lo cual
aun ponía mas en duda si seria una buena
idea comprar esa tienda, pero arriesgamos
y en vez de alquilar un bungalow
con todas las comodidades que te ofrecía
dicha vivienda nos aventuramos a comprar una de esas
tiendas de fácil instalación,
como mínimo solo pedíamos eso
que fuese simple para no hacernos perder el día.
El dependiente un chico joven y muy atento nos dijo que aquello era coser y cantar,
mal empezamos con el termino
pues yo ni se coser y cantar mejor
lo dejamos para los gallos.
Una vez decididos nos trasladamos
a un camping en la costa dorada,
donde el sol, el calor , los mosquitos
y el viento de maestral estaban
mas que asegurados.
Nos pasamos ese primer y fantástico día
intentando montar la dichosa casa ambulante
pues el viento típico de la zona se puso
en nuestra contra y eso de tirar de la anilla
y acampar para nada hicieron dicha prueba
en aquel lugar, con lo cual perdimos todo un día en sujetar aquella maldita tienda ,
yo seriamente pensaba que al final dormiríamos al raso
pues no me fiaba mucho de aquel
montaje , eso si durante el mismo fantaseábamos de todo lo que podíamos hacer en aquel morboso lugar , rodeados de naturaleza ,
de gente a tan solo centímetros de distancia
pues estaba plagado de turismo,
tocándonos en la oscuridad de esa lona
impidiendo nuestros gemidos para no ser
descubiertos por los vecinos que
habitaban tan cerca, aquello nos produjo
un gran morbo y una excitación increíble
llegando por fin la noche y viendo nuestro sueño hecho
realidad la casa estaba montada.
Nuestra primera cena fue un simple y frío
bocadillo y cómo no... la noche acababa como ya me
imaginaba el roncando y yo cabreada
como el mismo demonio por la calentura
que llevaba en mi interior y que debía saciar
de una manera u otra.
Al sentir sus ronquidos mas profundos
decidí tirar de satisfayer este pobre aparato lo tenia sentenciado.. no quería hacerle participe de nuestras
placenteras juergas románticas ni siquiera mi pareja
sospechaba que lo traía escondido tras mi ropa.
Lo puse en la primera marcha y empece
a acariciarme todo el cuerpo con su vibración,
la noche quedo apacible no se sentía ni un alma
solo el ruidito de ese aparato que me encrespaba y no me relajaba con lo cual pasamos al plan B
ya que ese temblor se podía escuchar a miles de
kilómetros con la soledad de aquella naturaleza .
Empecé a acariciar mi cuerpo cerré los ojos
llegando a mi pubis rotando mi clítoris
que se humedecida poco a poco.
Intente penetrarme pero estaba tan nerviosa
que al final opte por quedarme dormida,
mi gozo en un pozo.
A la mañana siguiente aun sin haber salido
los primeros rayos de sol, me levante dispuesta
a ir a pasear por la playa pues había escuchado que es la mejor hora y ademas el agua esta
calmada y muy caliente.
Paseaba por aquella arena con tan solo unas
bragas sobre un vestido de encaje blanco
por donde sin darme cuenta sobresalían mis
pezones al contacto de la brisa marina
que despertó esos primitivos sentidos de mujer,
las sandalias descansaban sobre mis manos
llegando a una zona diferente,
pensaba que a esas horas no me iba a encontrar a nadie
y precisamente ese lugar estaba repleto
de turistas desnudos que deambulaban
tranquilos a orillas del mar exponiendo
sus partes intimas sin pudor,
yo era la extraña pues había entrado
en su territorio 600 metros de playa nudista
habitaban en aquella bahía donde yo veraneaba de
pequeña y nunca había visto tal ejemplar,
incluso luego después de quitarme la cara
de imbécil que se me activo al ver dicho paisaje me
percate que había un cartel justo donde
empezaba ese lugar.
Allí podías visualizar toda clase de topografía
humana enseñando su desnudez sin ningún
pudor ya fuesen jóvenes, gente mayor,
era su lugar y aunque yo paseaba vestida
no importaba lo único que querían era respeto
en aquellos metros de extensión.
De repente algo alerto mis sentidos
mas primitivos, en aquellas aguas cristalinas
que apenas llevaban oleaje a tierra
un muchacho de apariencia extranjera
por el rubio de su cabello tan brillante
como el mismo sol que lucia despiadado empezando a calentar el
ambiente, aquellos ojos claros por lo que pude
divisar y un cuerpo de escándalo abandonaba
su baño para sentarse en la arena.
Yo loca por saber mas de su anatomía me senté
en la orilla esperando el milagro de verle
mas allá de ese vientre torneado,
esos músculos, quizás me llevaría una desilusión pero
por desgracia no fue así.
Desde el agua ya se había fijado en mi quizás
por estar aun vestida después de un rato
entre esa comunidad, pero me daba una
vergüenza atroz ya no tenia el cuerpo de antaño,bueno para que mentir nunca tuve un
buen cuerpo y ahora que la menopausia llamaba mi puerta aun menos, pero este clavo
su mirada en mis castaños ojos mientras el agua bajaba de nivel.
Yo aguantaba su mirar pues si no fuese
por lo hipnótico de sus ojos estaría yo
puesta en otro lugar de su cuerpo mas apetecible pero
llego a pisar la arena, no era un tritón,
ni un dios, sino un alemán veraneando
lo supe enseguida que dijo sus primeras
palabras que no entendía ni de lejos.
Me ofreció su mano para que le siguiera,
en esos momentos la oxitocina hormona
del amor y del deseo estaba en pleno
funcionamiento, no era consciente de lo que iba a hacer
con lo cual, al principio cuando
parecía estar instalada en un lugar de
mi cerebro le negué con la cabeza
pero al acerarse a mi y dejar que mis tirantes
del vestido se dejaban caer en la arena,
no hubo marcha atrás,
me quite la parte de abajo quedando
completamente desnuda todo me daba igual,
el mundo había desaparecido y yo me adentraba en ese
océano tras el. Volteaba su mirada y sonreía, quien no ha tenido
una aventura de verano, un amor de estos
que solo dura en vacaciones,
no paraba de repetírmelo para no arrepentirme mientras mis pies apenas tocaban tierra firme.
Nos quedamos uno frente al otro, me sujeto mis mejillas
como si fuesen dos paréntesis y fundió sus labios en los míos,
con ese sabor salado producido por el mar ,
le correspondí el beso que cada vez se
intensificaba mas nuestras lenguas abandonaban sus posiciones y se escapaban victimas del deseo chocando una y otra vez parecíamos hechos uno para el otro
pero tenia claro que aquello
acababa allí.
Sus manos recorrían mi cuerpo como
si lo conociera a la perfección,
nadie me había tocado de esa manera
que aun estando el agua tan caliente
los escalofríos recorrían mi ser dejando
mi piel erizaba por momentos.
Entrelacé mis piernas en su cintura,
su miembro portentoso y erecto acariciaba
mi clítoris como lo hacia la espuma de mar
dejándome muy excitada deseando que me
embistiera como una loca
no podía aguantar mas esa indecisión,
jugaba con ponerme al limite
de mi aguante rozándose sin penetrar ,
mientras sus manos se apoderaban
en mi trasero y sus besos destrozaban
mis pezones
Emití un largo y sonoro gemido mi cuerpo
estaba a prueba de aguante pero aquello me
enervaba de tal manera que tuve que agarrar
sus posaderas duras como piedra de acantilado
guiándolas hacia mi guarida... pero algo sucedió,
nos miramos y ese deseo reflejado en las pupilas de ambos
nos estaba traicionando bueno a mi
me estaba traicionando, sin querer la imagen
de mi pareja salia a dar acto de presencia y este como si
fuese un ángel fantasma o lo que dios
quisiera que fuese adivinó en seguida que no
estaba preparada.
Me beso como nunca antes lo hizo
separándose de mi cuerpo, aun puedo
ver mi cara de imbécil al verle nadar hacia
el océano perdiéndole de vista.
Llegue a la orilla, sin nada de ropaje
ya todo daba igual, había perdido el pudor
y casi mi honra dentro de aquellas
aguas que por suerte no culminó.
Estuve horas esperándole pero ni rastro
de aquel personaje , mis ropas aun
esparcidas en la arena me dieron la posibilidad
de volver a vestirme y al llegar ala maldita
tienda de campaña... esa noche mi marido
no se escapaba aunque el pensó lo mismo
pues fuimos directos a desahogar nuestros instintos
mas primitivos siendo el polvo mas
gratificante y placentero que me hubiese
otorgado después de tantos años,
hasta hizo que chorreara de fluidos
los cuales este se bebía volviéndose aun mas loco,
daba igual los vecinos aquella fue nuestra noche.
Han pasados días desde aquel encuentro,
yo sigo paseando por esa zona, ahora en cuanto
veo el cartel me despojo de mis ropas,
sin ninguna vergüenza y dejo que el agua salada penetre
todo mi ser,
esperando la llegada de tal portento alemán
que nunca mas lo volví a ver,
quizás era mi conciencia
que al ver que no seria capaz
de llegar a tanto se marchó
o quizás esa misma se dio cuenta
de que al igual hubiese llegado al final,
nunca lo sabremos,
porque nunca mas apareció.
continuara..
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