capitulo 2
A veces un sueño puede ser tan sensual
y tentador como si lo vivieras en tu propia piel....
Mis días pasaban tristes y mi vocación
como escritora dejaba mucho que desear.
Empece a visitar Twitter allí encontré muchas
oportunidades para poder darme a conocer pero
a veces también te encuentras con
desastrosas sorpresas.
Mi matrimonio se balanceaba entre lo básico
y tradicional, yo quería experimentar
nuevas emociones si las escribo porque
no probarlas con mi pareja, pero después de 20 años de matrimonio
aquello se estaba convirtiendo en una bonita
amistad con alguna chispa de sexo, sin embargo
cada vez era mas efímera....
y mi imaginación volaba una vez mas
en otro apasionante y excitante relato...
Nos encontramos sin apenas buscarnos,
nuestras miradas ansiaban un deseo
carnal desde nuestro primer tropiezo.
Coincidí en una fiesta sin tener la menor
idea de que tú eras el anfitrión de dicho evento.
Nuevamente colisionaron nuestras
dilatadas pupilas deteniendo el tiempo,
desapareciendo el mundo, solos tu y yo junto
a esa melodía que acariciaban tus dedos en
ese gran piano .
Exclusivo y excitante fue el momento en el cual me
aventuré a rozar mi mano sobre la tuya
ejerciendo el poder de la sensualidad
al tocar juntos la sonata diabólica
que incitaba al deseo más ilícito.
Ascendí sobre este mis pies rozaban las teclas
al compás que tus dedos acariciaban mi piel.
Poco a poco ascendían tus besos entre
mis delgadas piernas hasta tocarte
con mi paraíso repleto de fluidos
manantial sagrado que tú mismo provocaste.
Dejaste que tu ropa hiciera compañía
a la mía que descansaba en el frío suelo
de porcelana, asediaste mi cuerpo
con dulces caricias, besos y yo
llené de gemidos tus oídos al notar tu embestida dulce
suave, rítmica como los acordes de aquella pieza musical erizando mi figura llevándola al
más allá.
Acogiste mi cuerpo insertado dentro del tuyo,
éramos dos almas transformadas en un único ser desplazándonos hacia tu alcoba dónde el fuego
que empezaba a arder acabó forestando
todo el paraíso que te entregué, sudando nuestro infierno cabalgando en el jinete del mismo
averno llegando al clímax con alaridos
de libertad, de alegría, ese gozo
que no dejaba de electrizar nuestros cuerpos.
Los suaves rayos de sol invadían mi estancia...
Desperté de aquel dulce y excitante sueño
acercándome a la ventana mientras
estiraba mi cuerpo para armar
lo que desarmaste en aquel mundo de fantasía
añorando la compañía de alguien a mi lado,
alguien como tú....
continuara..
Comentarios
Publicar un comentario