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capitulo 8
Me flaqueaba , pasaba el tiempo y no podía
poner orden a mis sentimientos, estos se
burlaban por tomar decisiones que a priori
parecen las correctas pero después la tormenta
de culpabilidades y la sonata de destrucción
acechan lentamente en mi cabeza.
Tenia nuevo viaje en camino gracias a
ese trabajo que llenaba los rincones que
me quedaron huecos después de aquel
desengaño virtual y las pertinentes causas
que aparecieron como esa bala perdida
que sin querer te atrapa y acabas muriendo
aun no siendo tu hora, aun no siendo tu
momento.
Estaba en puertas de buscar un nuevo hogar,
decidiendo aun que cosas nos íbamos a
quedar como recuerdo de aquellos años
de amor, yo no deseaba llevarme consigo
nada del pasado pero había algo que si
quería tener en mi poder, una cinta de cassete
con las mejores baladas que me regalo
en cierta ocasión, con esta hicimos el amor
por primera vez en aquel coche de la época
ochentera.
Mi aun pareja me miró
sorprendido pero realmente era lo único que
necesitaba, escuchar una y otra vez cada
canción, cada minuto de estas melodías
para recordar lo que una vez deje escapar
por un tonto calentón que podía haberme
evitado, seguro que este seguiría su vida con
sus hijos, y esa mujer a la que no paraba
de decirme, que no quería...
Estaba claro que debía resetear mi mente
perturbada y sobretodo antes de ese viaje
de negocios, necesitaba tiempo para poner
mis ideas en orden pues si no lo conseguía
nada saldría como tenia que salir, peligraba
mi trabajo, mi integridad, y aquella depresión
que esperaba tras mis pasos intentando
poseerme por completo carcajeaba pensando
que podría convencerme... pero no lo iba a
permitir.
Me ofreció esa cinta de cassete, nos miramos
y la pasión se desbordó en nuestras pupilas..
en cierta manera los dos no queríamos que
sucediera pero era lo mejor...
Nos besamos con pasión, como si nada
hubiese acontecido, nuestros cuerpos
se trasladaban temerosamente hacia
nuestra alcoba quizás seria nuestra ultima vez,
nuestra ultima historia. Me acogió con fuerza alzándome sobre su
cintura yo enredé mis piernas entorno a el
descansando en aquella cómoda donde
aun existían nuestras ropas y allí en
ese mismo instante nuestras lagrimas
se unían a ese lascivo y excitante encuentro.
Nos despojamos de nuestras ropas,
rompíamos en llanto y gemidos,
nos comíamos a besos en una tarde
que interrumpía la romántica lluvia
y aquellos relámpagos que erizaban
nuestros corazones.
Me embistió dulce suave como la
brisa de aquella primavera donde
decidíamos acabar con todo...
me amó me poseyó como nunca antes lo hizo,
la dulzura de sus besos paseaban por
todo mi cuerpo erizado
y sensualizado al borde del abismo de
mi ardiente y placentero orgasmo,
siempre tan compenetrados hasta el
ultimo momento, rompiendo aquellas
cadenas explosionando nuestras figuras
humanas que se disipaban como átomos
en interminable conexión.
Nos abrazamos dejándonos caer en
nuestra cama aquella que tanto debía callar
de nuestras pasiones mas ocultas,
eramos buenos amantes, pero algo
había fallado para desencadenar
este irremediable fracaso.
Se acercó refugiado en mi cuerpo para
no perderme pero todo estaba hablado
ya...no había marcha atrás.
Nos quedamos dormidos en ese profundo
abrazo mientras las gotas de lluvia no
cesaban y aquellos truenos se escuchaban
en la lejanía abandonando la ciudad
para despertar avistando un hermoso
arco iris , como algo tan bello podía nacer
después de un gran tormento esa salida
del sol entre las borrascosas nubes
que iluminaba ese arco de colores vivos
e hipnotizantes, mi mejor despertar en años,
abrazados mirando desde nuestro catre
el cuadro de la naturaleza viva, en directo,
recién nacida.. aun muriendo nuestro amor.
Tiernamente me beso en la frente ,
note como una gota salada resbalo por mi
mejilla,
sus lagrimas de sinceridad hicieron que
apareciesen las mías, debíamos abandonar
el lugar y mientras vestíamos nuestra desnudez
ante nuestros ojos por ultima vez, las palabras
se quedaron mudas...
Sonreímos , aun sabiendo que nos queríamos
con locura pero ninguno de los dos podría ser
feliz a partir de esa declaración que no quise
ocultar, siempre estaría en nuestros corazones
nunca volvería a ser lo mismo,
ya se sabe que las segundas partes
no son buenas y con acritud nos despedimos
cerrando con llave la puerta de nuestro
hogar donde permanecía colgado un cartel
de (en venta) a la espera de que alguien
decidiera vivir su historia de amor
con un desenlace mas agradecido que el que
tuvimos nosotros.
Llegue destrozada a casa de mis padres,
mi hermano junto con mis sobrinos
me resguardaron en un gran abrazo,
mientras moría de dolor.
Mis padres decidieron hacerme un hueco,
en su humilde morada, tenían lugar de sobras,
pero solo me faltaba estar ahí con ellos,
necesitaba mi independencia, saber lo que
era estar sola, pero por el momento
era el mejor plan que tenia en vista,
hasta que mi hermano me ofreció las llaves
de su apartamento en la costa dorada,
afincado en un pueblo pesquero que en
tiempo primaveral se saturaba de residentes
extranjeros en busca de unos rayos de sol.
Yo no acepté pues estaba en plena época
para acoger clientela pero alzó mi barbilla
y con gesto gentil volvía a cederme las
llaves de su apartamento entonces me dijo
– que significan unas cuantas monedas si lo que
realmente deseo es verte feliz, necesitas
esa soledad, y que mejor lugar que estar
cerca del mar, de lo que tanto te apasiona,
no te preocupes por el dinero que pueda
perder, por ahora esta alquilado por
tiempo ilimitado, lo que necesites ..
para eso esta la familia.
Rompí el llanto abrazada a el,
este me advirtió que los fines de semana
vendría toda la tropa para pasar ese tiempo
de descuento en familia pero tendría
esos momentos de soledad que tanto
necesitaba para ordenar mis ideas.
A la mañana siguiente hable con mi jefe
a falta de una semana para ese viaje
tan especial le suplique aquellas vacaciones
que tanto necesitaba disponer.
Este no puso oposición a mis deseos,
pues solo con mirarnos sabíamos que
nos rondaba por la cabeza y se percató
de mi mal estado con lo cual por la tarde
prepare mi maleta rumbo a ese apartamento
en aquella localidad cercana donde
de pequeños invadían los recuerdos
de nuestras vacaciones que mejor
lugar para evadirme de la gran ciudad.
Eché un vistazo al pasado, mi familia
se despedía con amargura ellos hubiesen
deseado que me hubiese quedado pero
en realidad era lo mejor que me pudiera
haber pasado...
continuara....
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